
Café Cinema
Haus Schwarzenberg
Rosenthaler Straße 39, 10178 Berlín.
Mitte, a pocos pasos de Hackescher Markt y de la Spandauer Vorstadt, una zona histórica vinculada al antiguo barrio judío de la ciudad.
Más que un café
El Café Cinema da a Rosenthaler Straße, pero lo interesante empieza al cruzar su entrada. Detrás aparece el Haus Schwarzenberg, un conjunto de patios y pasajes que mantiene una identidad muy distinta a la de las tiendas y franquicias de los alrededores.
El edificio ha tenido muchas vidas —fábrica, viviendas, sede de la DEFA y taller de cepillos, entre otras— y desde los años noventa se ha consolidado como un lugar de trabajo para artistas, iniciativas culturales y pequeños negocios. Es esa convivencia, más que una sola fachada, la que explica su carácter.
Tengo debilidad por el arte urbano y Berlín es, sin duda, una de las ciudades más ricas para recorrerlo: no solo por la cantidad de obras, sino por cómo se mezcla con la historia, las fachadas y la vida diaria.
Un pasaje que cambia con la ciudad
Las paredes del Haus Schwarzenberg están cubiertas de grafitis, pegatinas, carteles, murales y mensajes políticos. No es una galería al aire libre en el sentido convencional: las capas se superponen, se transforman y desaparecen. Ese carácter cambiante forma parte de su atractivo.
No hace falta buscar una obra concreta. Merece más la pena recorrer el pasaje despacio y fijarse en los detalles: una bicicleta contra una pared, una escalera cubierta de adhesivos, una puerta iluminada o un rincón entre dos patios pueden contar mejor el lugar que una fotografía frontal de sus muros.

Qué encontrar alrededor
El Café Cinema es solo una de las puertas de entrada al recinto. En el Haus Schwarzenberg conviven la galería y tienda Neurotitan, el Kino Central, el bar artístico Eschschloraque Rümschrümp y distintos talleres, estudios y propuestas culturales. En los patios también están el museo de la antigua fábrica de cepillos de Otto Weidt y el Anne Frank Zentrum.
Para completar la visita, el Kino Central programa cine de autor y, en verano, sesiones al aire libre en el patio. Las Hackesche Höfe y Oranienburger Straße quedan a pocos minutos a pie, así que esta es una buena parada dentro de un recorrido por el centro de Berlín.

Es un espacio vivo, con comercios, visitantes y personas que trabajan allí. Si vas con cámara, entra sin prisa y fotografía con respeto: no es un decorado, sino una parte activa de la ciudad.