Buenos Aires al caer la noche
Hay ciudades que de noche parecen querer demostrar su grandeza. Buenos Aires no necesita hacerlo. Simplemente enciende sus luces y deja que la vida continúe.
En primer plano destaca el Obelisco, el gran icono de la ciudad, situado en la intersección de la Avenida 9 de Julio, considerada una de las avenidas más anchas del mundo, con hasta dieciséis carriles de circulación en algunos tramos. A sus pies, el tráfico nunca parece detenerse y la ciudad mantiene ese ritmo constante que la caracteriza.
Justo detrás del Obelisco se encuentra la Avenida Corrientes, conocida como la calle de los teatros por concentrar buena parte de la vida cultural porteña. Sus librerías, cafés históricos y salas de espectáculos le han valido el sobrenombre de la calle que nunca duerme.
Quizá Buenos Aires no aparezca siempre en las listas de las ciudades más futuristas del mundo, pero cuando cae la noche demuestra que juega en la misma liga que cualquier gran metrópoli. Tiene personalidad, carácter y una mezcla única de arquitectura clásica, grandes avenidas y neones que le otorgan una identidad propia.
Es una ciudad que no intenta parecerse a ninguna otra. Y probablemente ahí reside gran parte de su encanto.
Esta fotografía está tomada desde la azotea de un hotel con un iPhone 14 Pro.
En primer plano destaca el Obelisco, el gran icono de la ciudad, situado en la intersección de la Avenida 9 de Julio, considerada una de las avenidas más anchas del mundo, con hasta dieciséis carriles de circulación en algunos tramos. A sus pies, el tráfico nunca parece detenerse y la ciudad mantiene ese ritmo constante que la caracteriza.
Justo detrás del Obelisco se encuentra la Avenida Corrientes, conocida como la calle de los teatros por concentrar buena parte de la vida cultural porteña. Sus librerías, cafés históricos y salas de espectáculos le han valido el sobrenombre de la calle que nunca duerme.
Quizá Buenos Aires no aparezca siempre en las listas de las ciudades más futuristas del mundo, pero cuando cae la noche demuestra que juega en la misma liga que cualquier gran metrópoli. Tiene personalidad, carácter y una mezcla única de arquitectura clásica, grandes avenidas y neones que le otorgan una identidad propia.
Es una ciudad que no intenta parecerse a ninguna otra. Y probablemente ahí reside gran parte de su encanto.
Esta fotografía está tomada desde la azotea de un hotel con un iPhone 14 Pro.
