Cómo participar en concursos de fotografía y aumentar tus posibilidades de ganar
Podría titular este artículo «Cómo ganar un concurso de fotografía», pero seguramente te estaría engañando. No existe una fórmula para ganar un concurso y, además, cada certamen, cada temática y cada jurado son diferentes.
Lo que sí puedo contarte es cómo preparo mis participaciones y qué decisiones me han funcionado a lo largo de los años.
Este artículo nació originalmente en 2024, después de una temporada especialmente buena en la que participé en 12 concursos de fotografía y obtuve algún tipo de reconocimiento en 8 de ellos. Desde entonces he seguido participando, aprendiendo y revisando mi forma de afrontar cada convocatoria.
Los resultados de estos últimos años han sido especialmente buenos. Entre 2024 y agosto de 2026 he obtenido numerosos premios, selecciones y puestos de finalista en concursos de fotografía de diferentes ámbitos, desde paisaje, patrimonio y fotografía marítima hasta fotografía ferroviaria, documental o creación con inteligencia artificial. Entre ellos se encuentran primeros, segundos y terceros premios, además de selecciones en certámenes nacionales e internacionales. Aquí puedes ver algunas de las fotografías premiadas.
Por eso he decidido actualizar este artículo. No es una guía escrita desde la teoría: está basada en mi propia experiencia participando en concursos de fotografía, en los aciertos y errores que he ido acumulando y, sobre todo, en los resultados obtenidos.
Y hay algo importante que quiero dejar claro desde el principio: una buena fotografía no garantiza un premio. En un concurso entran en juego muchos factores y, en mi opinión, una de las claves está en entender qué está buscando realmente el certamen y encontrar, dentro de tu propio trabajo, una imagen que responda a esa búsqueda.
1. Lee las bases. Enteras.
Puede parecer la recomendación más obvia de todas, pero probablemente sea la más importante. Una fotografía excelente puede quedar fuera de un concurso antes incluso de llegar a ser valorada por el jurado si no cumple alguno de los requisitos establecidos en las bases.
Antes de elegir una fotografía, leo las bases completas y hago una pequeña lista de comprobación con todo lo que debo tener en cuenta:
- Temática: qué busca exactamente el concurso y cómo se interpreta.
- Categorías: cuál encaja mejor con mi fotografía.
- Fechas: cuándo se pueden presentar las obras y cuál es el plazo límite.
- Número de fotografías: cuántas puedo presentar y si existe alguna condición sobre series.
- Fecha de realización: algunos concursos establecen un periodo concreto para las fotografías.
- Formato y tamaño: resolución, proporciones, peso del archivo y formato solicitado.
- Retoque y edición: qué tipo de tratamiento está permitido.
- Inteligencia artificial: comprobar expresamente si se permite, se limita o se prohíbe.
- Fotografías ya publicadas o premiadas: algunos concursos establecen restricciones al respecto.
- Derechos de autor y cesión de derechos: un apartado especialmente importante que muchas veces se pasa por alto.
- Forma de envío: plataforma, correo electrónico, formulario, nombre de los archivos, documentación necesaria, etc.
De hecho, una de las cosas que he aprendido participando en muchos concursos es que leer las bases no sirve únicamente para evitar una descalificación: también proporciona información sobre qué tipo de fotografía puede estar buscando la organización.
Por ejemplo, si un ayuntamiento organiza un concurso para promocionar su municipio, la temática puede ser aparentemente muy amplia, pero conocer la finalidad del certamen puede ayudarte a interpretar mejor qué imágenes tienen sentido. No se trata de intentar adivinar al jurado, sino de entender el contexto en el que tu fotografía va a ser valorada.
Mi método
Cuando las bases son largas, suelo convertirlas en una pequeña lista de comprobación y la reviso antes de enviar las fotografías.
Es algo muy sencillo, pero evita errores absurdos. Y créeme: después de dedicar horas a seleccionar y preparar una fotografía, descubrir al final que no cumple una condición de las bases es una de las peores formas de perder un concurso.
Primero las bases. Después la fotografía.
2. Entiende qué busca realmente el concurso
Leer las bases te dice qué puedes presentar. Entender el concurso te ayuda a decidir qué deberías presentar.Una temática aparentemente sencilla puede tener muchas interpretaciones. Si un concurso pide fotografías sobre un municipio, un paisaje, el mar, el patrimonio o una determinada actividad, no basta con encontrar una fotografía técnicamente buena que encaje de manera más o menos literal.
Antes de seleccionar una imagen intento entender por qué se ha organizado el concurso y qué quiere conseguir la entidad que lo convoca.
- ¿Lo organiza un ayuntamiento para promocionar su localidad?
- ¿Una asociación cultural que quiere poner en valor un patrimonio concreto?
- ¿Una institución que busca concienciar sobre un problema?
- ¿Una empresa que quiere transmitir determinados valores?
Un ejemplo sencillo
Imaginemos un concurso organizado por un ayuntamiento con el tema «El mar de nuestro municipio».
Probablemente podría presentar una fotografía espectacular del Mediterráneo tomada en cualquier lugar de Mallorca. Pero si conozco el objetivo del concurso y sé que pretende mostrar el municipio, buscaré una imagen que, además de ser buena, identifique de alguna manera ese lugar.
No se trata de intentar adivinar qué fotografía quiere el jurado ni de hacer una fotografía pensando exclusivamente en agradarle. Se trata de entender el contexto en el que la imagen va a ser valorada.
Y esta diferencia es importante.
No siempre presento mi mejor fotografía
Esta es probablemente una de las cosas que más he aprendido participando en concursos.
Cuando tengo varias fotografías que podrían funcionar, no me pregunto únicamente:
"¿Cuál es la mejor?"
Me pregunto:
"¿Cuál es la mejor para este concurso?"
Son preguntas diferentes.
Una fotografía puede ser excelente y no tener nada que ver con lo que está buscando una convocatoria. Otra, quizá menos espectacular desde un punto de vista puramente visual, puede responder mucho mejor a la temática, al espíritu del concurso y al tipo de fotografía que se ha premiado anteriormente.
En los últimos años he comprobado esta diferencia muchas veces. He obtenido reconocimientos con fotografías de paisaje, patrimonio, fotografía marítima, ferrocarril, naturaleza, tradiciones o propuestas más conceptuales. La clave no ha sido aplicar siempre la misma fórmula, sino buscar dentro de mi propio trabajo la imagen que mejor dialogaba con cada convocatoria. Mi trayectoria reciente incluye, por ejemplo, primeros premios en El Bierzo e IDÒ del Diario de Mallorca, un segundo premio en fotografía marítima y otro en fotografía ferroviaria, además de una Mención de Honor CEF por una obra creada con IA.
Por eso creo que participar en concursos también consiste en desarrollar una capacidad que va más allá de hacer buenas fotografías: aprender a leer una convocatoria.
3. Investiga quién organiza y quién forma el jurado
Si la información está disponible, también merece la pena conocer quién está detrás del concurso y quién forma parte del jurado.No para intentar «jugar» con sus preferencias, sino para tener más contexto.
Puedes encontrar información sobre los miembros del jurado, su trayectoria fotográfica, sus proyectos o incluso sus fotografías en páginas web, entrevistas y redes sociales. Esa información puede ayudarte a comprender qué tipo de mirada puede encontrarse al otro lado de la mesa.
También recomiendo revisar las fotografías ganadoras de ediciones anteriores. Es probablemente una de las fuentes de información más útiles que tenemos.
No significa que debamos copiar lo que ya ha ganado. Todo lo contrario: sirve para detectar qué interpreta la organización como una buena respuesta a su propia temática.
Y hay concursos en los que esto resulta especialmente evidente. Por ejemplo, algunas convocatorias establecen expresamente criterios como la calidad técnica, el impacto visual, la originalidad o la adecuación al tema; otras dejan la interpretación mucho más abierta.
Las bases te dicen las reglas. Los ganadores anteriores te muestran cómo se han interpretado esas reglas.
No se trata de hacer la fotografía que crees que quiere el jurado. Se trata de encontrar la fotografía de tu archivo que mejor responde a lo que plantea el concurso.
4. Sé original, pero no olvides que la fotografía debe funcionar
Una vez que tengo claras las bases y entiendo qué busca el concurso, llega el momento de seleccionar las fotografías.La originalidad es importante. En un concurso de fotografía, el jurado va a encontrarse con muchas imágenes y una fotografía que consiga destacar desde el primer vistazo tendrá más posibilidades de permanecer en su memoria. Pero ser original no significa necesariamente hacer algo extraño, espectacular o técnicamente complejo.
A veces la diferencia está simplemente en encontrar una manera diferente de mirar un tema conocido.
Intento evitar las fotografías que se limitan a mostrar aquello que todo el mundo espera encontrar. Si el concurso trata sobre un lugar concreto, por ejemplo, no necesariamente busco la vista más reconocible o la postal más evidente. Me interesa encontrar un punto de vista, una situación, una luz o un momento que aporte algo diferente.
Pero la originalidad por sí sola tampoco sirve.
Una fotografía puede ser muy original y no funcionar porque la composición es confusa, porque técnicamente tiene problemas o porque el mensaje no se entiende. Por eso intento que exista un equilibrio entre originalidad, calidad técnica y capacidad de comunicación.
La primera impresión cuenta
En muchos concursos el jurado tiene que revisar un número elevado de fotografías. En esas circunstancias, la primera impresión es importante.
No significa que una fotografía tenga que ser espectacular para llamar la atención. Significa que debe tener algo que invite a detenerse.
Puede ser una composición especialmente buena, una situación inesperada, una combinación de colores, una luz determinada, una historia que se intuye o simplemente una imagen que plantea una pregunta.
Cuando selecciono una fotografía para un concurso intento preguntarme:
- ¿Qué es lo primero que veo?
- ¿Dónde se dirige mi mirada?
- ¿Hay algún elemento que distraiga?
- ¿Entiendo rápidamente qué estoy viendo?
- ¿La imagen tiene algo que la diferencie de otras fotografías sobre el mismo tema?
- ¿Seguiría mirando la fotografía después de los primeros segundos?
No confundas complejidad con calidad
Otra de las trampas de los concursos es pensar que una fotografía complicada de realizar necesariamente será mejor valorada.
No tiene por qué.
Una fotografía técnicamente muy sencilla puede ganar frente a otra mucho más compleja si comunica mejor la idea.
Por eso intento no añadir elementos innecesarios ni complicar una imagen simplemente para hacerla más llamativa. La técnica debe estar al servicio de la fotografía y no al contrario.
Mi objetivo es que, cuando alguien vea una de mis fotografías en un concurso, haya una razón para detenerse en ella, pero que después de esa primera impresión la imagen siga funcionando cuando se observa con más calma.
Busca una fotografía que tenga algo que decir
Para mí, una de las diferencias entre una fotografía correcta y una fotografía que puede funcionar bien en un concurso está en que la segunda propone algo más allá de la propia imagen.
No tiene que contar una historia compleja. Puede ser simplemente una sensación, una relación entre dos elementos, una situación cotidiana o una interpretación diferente de la temática.
Por eso también doy bastante importancia al título.
Un buen título no debería explicar literalmente lo que ya estamos viendo, pero puede ayudar a dirigir la interpretación de la fotografía y aportar una segunda capa de significado. No titulo todas mis fotos, pero sí que lo hago cuando hay un concurso porque el título ayuda al jurado a entender la foto.
En algunos casos, incluso puede cambiar completamente la manera en que entendemos una imagen.
La clave no es conseguir que una fotografía guste a todo el mundo. Es conseguir que, dentro del conjunto de fotografías que va a valorar el jurado, la nuestra tenga una razón para ser recordada.
En resumen, se trata de saber dirigir la mirada del espectador y ser concretos en el mensaje. Las imágenes que evocan emociones o cuentan una historia suelen tener un impacto más fuerte.
5. Cuida la calidad técnica
Una fotografía puede tener una gran idea y aun así perder posibilidades si presenta problemas técnicos evidentes.
Antes de enviarla reviso especialmente:
- Nitidez, sobre todo en el motivo principal.
- Exposición, evitando luces quemadas o sombras sin información cuando no sean intencionadas.
- Composición, comprobando que no haya elementos que distraigan innecesariamente.
- Color y contraste, procurando que el procesado esté al servicio de la imagen.
- Limpieza, eliminando pequeñas manchas del sensor o elementos que puedan resultar molestos cuando las bases lo permitan.
No intento que todas mis fotografías tengan el mismo aspecto. El tratamiento depende de la imagen y del concurso, pero siempre busco que la edición parezca deliberada y no accidental.
También compruebo la fotografía a tamaño completo antes de enviarla. Una imagen que funciona perfectamente en Instagram puede revelar problemas de enfoque, halos, ruido excesivo o pequeños errores de edición cuando se observa en alta resolución.
Por último, no confundas calidad técnica con perfección técnica. Una fotografía puede tener grano, movimiento, desenfoque o incluso cierta imperfección si esos elementos forman parte de la imagen. Lo importante es que parezcan decisiones y no errores.
6. Edita la fotografía, pero respeta las bases
La edición forma parte de mi proceso fotográfico, pero antes de tocar una imagen compruebo qué permite el concurso. No todos los certámenes entienden el retoque de la misma manera y algunos pueden exigir incluso el archivo RAW original.
Cuando las bases permiten una edición convencional, suelo trabajar principalmente en Lightroom Classic y Photoshop, ajustando aspectos como exposición, contraste, color, luces y sombras, además de realizar pequeñas correcciones cuando están permitidas.
Mi criterio es sencillo: la edición debe mejorar la fotografía sin cambiar aquello que la fotografía pretende mostrar.
Si las bases limitan la manipulación, evito eliminar o añadir elementos, sustituir cielos o realizar modificaciones que puedan alterar sustancialmente la imagen. Y si las normas no son claras, prefiero consultar a la organización antes de presentar la fotografía.
También guardo siempre el archivo original y una versión de trabajo. Si el concurso solicita posteriormente el RAW o necesita comprobar el proceso de edición, puedo demostrar el origen de la imagen.
¿Y la inteligencia artificial?
Aquí conviene hacer una distinción. La IA puede ser una herramienta útil durante el proceso de decisión: analizar las bases, comparar fotografías candidatas, detectar posibles problemas o ayudarme a valorar qué imagen encaja mejor con una convocatoria.
Pero eso no significa utilizar IA para modificar la fotografía.
En los concursos que exigen fotografía convencional o prohíben la generación y manipulación mediante inteligencia artificial, no utilizo IA para retocar las imágenes que presento. La utilizo, si acaso, como una segunda mirada para tomar decisiones sobre mi propio trabajo.
Si un concurso permite expresamente imágenes creadas o modificadas mediante IA, entonces las reglas son diferentes y la propia naturaleza del proyecto puede justificar su utilización. En 2026, por ejemplo, presenté una obra creada con IA al I Concurso Internacional de Fotografía «creativIArt», donde obtuvo una Mención de Honor CEF.
La regla es sencilla: primero las bases; después, la edición.
7. Elige bien entre varias fotografías
Cuando un concurso permite presentar varias fotografías, no doy por hecho que cuantas más envíe, mejor. Si existe un límite, intento utilizarlo solo cuando las imágenes aportan algo diferente y mantienen un nivel similar.
Cuando tengo varias fotografías candidatas, suelo hacer una primera selección y después compararlas entre sí. Una imagen que me parece muy buena de forma aislada puede perder fuerza cuando la pongo al lado de otra.
También intento evitar presentar fotografías demasiado parecidas. Si dos imágenes cuentan prácticamente lo mismo, normalmente prefiero quedarme con una y utilizar la otra en otro concurso.
En el caso de las series, el criterio cambia ligeramente: las fotografías deben funcionar individualmente, pero también tener una relación clara entre ellas. En la Modalidad A del concurso del Instituto de Estudios Bercianos, por ejemplo, presenté tres imágenes del Bierzo que compartían una misma idea y terminaron obteniendo el primer premio.
Mi regla es sencilla:
No presento todas las fotografías que podrían ganar. Presento las que juntas forman la mejor candidatura.
Y si el concurso solo permite una fotografía, la decisión es todavía más importante: una sola imagen que encaje perfectamente con la convocatoria puede tener más posibilidades que varias fotografías excelentes pero menos adecuadas.
8. Aprende de los ganadores de ediciones anteriores
Antes de participar en un concurso, siempre que sea posible, reviso las fotografías premiadas y finalistas de ediciones anteriores.
No para copiar lo que ya ha ganado, sino para entender cómo interpreta el concurso su propia temática.
Las bases pueden decir, por ejemplo, que el tema es «paisaje», pero las fotografías premiadas pueden mostrar que el jurado ha valorado especialmente determinadas formas de abordarlo: una mirada documental, una interpretación más creativa, la presencia de personas, el patrimonio o una determinada relación con el territorio.
También merece la pena fijarse en algo más: qué fotografías no han ganado. A veces una imagen técnicamente impecable y muy parecida a otras premiadas puede pasar desapercibida simplemente porque no aporta nada nuevo.
Cuando reviso ediciones anteriores intento responder a tres preguntas:
- ¿Qué tipo de imágenes han sido premiadas?
- ¿Qué tienen en común, además de ajustarse a la temática?
- ¿Hay alguna forma diferente de abordar el tema que todavía no esté demasiado explorada?
Esto no significa intentar descubrir una fórmula ganadora. Cada jurado es diferente y repetir lo que funcionó el año anterior no garantiza absolutamente nada. Pero estudiar el historial del concurso nos permite llegar mejor preparados y, sobre todo, entender qué significa realmente la temática dentro de ese certamen.
En mi experiencia, los ganadores anteriores son una de las mejores fuentes de información disponibles y, además, no requieren ninguna herramienta especial: basta con dedicar un rato a buscarlos y mirarlos con atención.
No copies las fotografías ganadoras. Aprende de las decisiones que hicieron que fueran ganadoras.
9. No necesitas hacer fotografías nuevas para cada concurso
Participar en concursos no significa salir a hacer fotografías expresamente para cada convocatoria. Esto es algo que a mí me ha ayudado mucho.
A veces tenemos en nuestro propio archivo una imagen realizada meses o incluso años atrás que encaja perfectamente con una temática. Si la fotografía no ha sido premiada previamente y las bases no establecen ninguna limitación sobre su fecha de realización o publicación, puede ser una candidata perfectamente válida.
De hecho, una de las ventajas de mantener un archivo fotográfico bien organizado es precisamente esa: cuando aparece una convocatoria, podemos volver a nuestras fotografías y descubrir imágenes que encajan mejor de lo que pensábamos.
Antes de hacer una fotografía nueva, suelo preguntarme:
¿Ya tengo una fotografía que responda a lo que están buscando?
Si la respuesta es sí, no tiene mucho sentido hacer otra simplemente porque el concurso acaba de aparecer.
Eso no significa presentar automáticamente una fotografía antigua. Hay que comprobar siempre las bases y, sobre todo, preguntarse si realmente es la mejor candidata para esa convocatoria. En ocasiones puede bastar con volver a editarla, mejorar el revelado o preparar una versión adecuada para las condiciones del concurso.
También hay que prestar atención a las restricciones sobre fotografías publicadas anteriormente, premiadas o presentadas en otros certámenes. Cada concurso establece sus propias reglas y no conviene dar por hecho que una fotografía válida en una convocatoria lo será en otra.
En mi caso, muchas de las fotografías que han obtenido reconocimientos en los últimos años ya formaban parte de mi archivo. Por eso considero que construir y conservar un buen archivo fotográfico es también una forma de prepararse para futuros concursos.
10. Presenta la misma fotografía con un objetivo diferente
Una fotografía puede tener más de una lectura y, por tanto, puede encajar en concursos diferentes.Eso no significa presentar indiscriminadamente la misma imagen a todo lo que aparezca. Al contrario: antes de hacerlo compruebo las bases y si el nuevo concurso permite fotografías ya presentadas en otros certámenes.
Si está permitido, vuelvo a analizar la fotografía desde el punto de vista de la nueva convocatoria:
¿Qué cuenta esta imagen para este concurso?
Una misma fotografía puede funcionar como paisaje en una convocatoria, como patrimonio en otra o como fotografía documental en una tercera, siempre que esa interpretación sea natural y no forzada.
El título y el texto que acompañan a la imagen también pueden ayudar a reforzar esa lectura, siempre sin intentar convertir una fotografía en algo que realmente no es.
La clave está en no cambiar la fotografía para adaptarla al concurso, sino encontrar qué tiene esa fotografía que puede responder al nuevo tema.
11. Participa en varias categorías cuando el concurso lo permita
Si las bases permiten presentar fotografías en varias categorías, puede ser interesante aprovechar esa posibilidad, siempre que tengas imágenes que realmente encajen en cada una.No intentaría rellenar todas las categorías por el simple hecho de participar. Es preferible presentar una buena fotografía en una categoría que varias imágenes mediocres en todas ellas.
Antes de decidirlo, reviso qué pide exactamente cada categoría y vuelvo a comparar mi archivo con esos criterios. A veces una fotografía que no tiene demasiado sentido en una categoría puede encajar perfectamente en otra.
También hay que comprobar si las bases establecen límites sobre el número total de fotografías, si una misma imagen puede presentarse en varias categorías o si existe alguna incompatibilidad entre ellas.
Mi criterio es sencillo:
Utiliza todas las oportunidades que te ofrece el concurso, pero solo cuando tengas una fotografía que las merezca.
12. Busca concursos que encajen con tu fotografía
No todos los concursos merecen el mismo tiempo y esfuerzo, y tampoco todos encajan con nuestra forma de fotografiar.Durante mucho tiempo participé principalmente en concursos relacionados con los temas que más trabajo: paisaje, patrimonio, territorio, fotografía documental, naturaleza o fotografía marítima. Eso no significa renunciar a experimentar, sino ser consciente de dónde tienes más posibilidades de aportar algo.
Si no tienes experiencia en retrato, por ejemplo, probablemente no sea el mejor lugar para invertir mucho tiempo en un concurso especializado en retratos frente a fotógrafos que llevan años trabajando ese género.
Pero tampoco hay que utilizar esto como una limitación.
Una convocatoria puede descubrirnos una faceta nueva. Lo importante es diferenciar entre salir de nuestra zona habitual para explorar y presentarnos a cualquier concurso simplemente porque está abierto.
También recomiendo prestar atención a concursos de nuestro entorno. Los certámenes organizados por ayuntamientos, asociaciones, instituciones culturales o entidades de nuestra comunidad pueden ser una buena forma de empezar a conseguir reconocimientos y exposiciones. Además, conocer bien el territorio puede convertirse en una ventaja a la hora de encontrar imágenes que aporten algo diferente.
En mi caso, muchos de los reconocimientos de estos últimos años proceden precisamente de concursos relacionados con Mallorca, aunque también he ido ampliando el ámbito de participación hacia certámenes nacionales e internacionales.
La clave no es participar en el mayor número posible de concursos.
Es encontrar aquellos en los que tu fotografía tiene algo que decir.
No hay rostros ni una escena especialmente llamativa: solo un café, unas manos y dos dedos que parecen medir el tamaño de una historia. El título termina de construir la escena y convierte esos dos dedos en el gesto de alguien contando una vieja batallita en un bar de pueblo.
La fotografía no explica la historia. Hace que el espectador la imagine.
13. Crea un sistema para encontrar concursos
Una buena fotografía no sirve de mucho si no sabemos que existe el concurso adecuado para presentarla.No intento estar pendiente de todas las convocatorias que aparecen. Prefiero crear un pequeño sistema que me permita detectar aquellas que pueden interesarme.
Una opción muy sencilla es crear **alertas de Google** con búsquedas como:
Las redes sociales también pueden ser útiles para descubrir convocatorias, pero no dependería exclusivamente de ellas. Una convocatoria puede aparecer en una web institucional y pasar completamente desapercibida en nuestro feed.
Lleva un pequeño registro
Cuando encuentro un concurso que me interesa, anoto al menos:
Esto me permite volver a la convocatoria cuando tenga tiempo y evitar tener que empezar de cero cada vez.
No hace falta montar una base de datos complicada. Una hoja de cálculo sencilla puede ser suficiente.
Con el tiempo, además, ese registro se convierte en una herramienta muy útil: permite saber qué concursos se repiten cada año, cuáles encajan realmente con nuestro trabajo y cuáles no merecen el tiempo que requieren.
Una opción muy sencilla es crear **alertas de Google** con búsquedas como:
- «concurso de fotografía España»
- «concurso de fotografía Mallorca»
- «concurso fotografía paisaje»
- «concurso fotografía patrimonio»
- «concurso fotografía marítima»
Las redes sociales también pueden ser útiles para descubrir convocatorias, pero no dependería exclusivamente de ellas. Una convocatoria puede aparecer en una web institucional y pasar completamente desapercibida en nuestro feed.
Lleva un pequeño registro
Cuando encuentro un concurso que me interesa, anoto al menos:
- Nombre del concurso.
- Fecha límite.
- Temática y categorías.
- Número máximo de fotografías.
- Premio.
- Si admite fotografías publicadas anteriormente.
- Restricciones sobre edición o IA.
- Enlace a las bases.
Esto me permite volver a la convocatoria cuando tenga tiempo y evitar tener que empezar de cero cada vez.
No hace falta montar una base de datos complicada. Una hoja de cálculo sencilla puede ser suficiente.
Con el tiempo, además, ese registro se convierte en una herramienta muy útil: permite saber qué concursos se repiten cada año, cuáles encajan realmente con nuestro trabajo y cuáles no merecen el tiempo que requieren.
Y hay una última ventaja: cuando ya conoces un concurso, llegas a la siguiente edición con mucho trabajo adelantado. Ya sabes quién lo organiza, qué tipo de fotografías suele recibir, cuándo se convoca y qué imágenes has presentado anteriormente.
La constancia no consiste en participar en todos los concursos. Consiste en crear un sistema que te permita detectar las oportunidades adecuadas cuando aparecen. Ya sabes quién lo organiza, qué tipo de fotografías suele recibir, cuándo se convoca y qué imágenes has presentado anteriormente.14. Cuida la presentación y el formato de entrega
Una vez seleccionada y editada la fotografía, todavía queda un paso que puede parecer secundario pero que es importante: presentarla exactamente como pide el concurso.
Si las bases establecen un tamaño, formato, resolución, peso máximo o sistema concreto de envío, lo respeto al pie de la letra. No tiene sentido perder una oportunidad por un problema administrativo después de haber dedicado tiempo a preparar la fotografía.
Antes de enviar compruebo especialmente:
- Formato del archivo: JPG, TIFF u otro que especifiquen.
- Dimensiones: píxeles o tamaño de impresión solicitado.
- Resolución: si se indica expresamente.
- Perfil de color: normalmente conviene respetar el que solicite la organización.
- Peso máximo del archivo. (muy importante).
- Nombre de los archivos: si las bases establecen una nomenclatura concreta. Muchos concursos se pueden perder por no nombrar correctamente la foto.
- Datos del autor: comprobar si deben aparecer en el archivo o, por el contrario, la participación debe ser anónima.
- Metadatos: revisar si contienen información que el concurso no solicita.
- Sistema de envío: formulario, plataforma, correo electrónico, enlace de descarga, etc.
También preparo siempre una versión de alta calidad de la fotografía, aunque inicialmente el concurso solo solicite un archivo pequeño. Si la obra resulta seleccionada, es habitual que la organización solicite posteriormente los originales o archivos de mayor resolución para exposición, publicación o impresión.
Por eso intento conservar siempre:
- Archivo original/RAW.
- Archivo de trabajo con todas las capas o ajustes cuando corresponda.
- Versión final de alta calidad.
- Versión adaptada específicamente a las bases del concurso.
Y antes de pulsar "enviar" hago una última comprobación de las bases y de los archivos adjuntos.
Parece un detalle menor, pero después de todo el trabajo que hay detrás de una participación, los últimos cinco minutos también forman parte del concurso.
15. Aprende también cuando no ganas
Un concurso no termina necesariamente cuando se publica el fallo.Si una fotografía no ha sido seleccionada, intento no quedarme únicamente con la decepción. Siempre que es posible, reviso las fotografías ganadoras y finalistas y vuelvo a mirar mi propia selección con cierta distancia.
A veces descubro que la fotografía no encajaba realmente con el tema. Otras veces simplemente era una buena imagen en un concurso con muchas fotografías mejores. Y en ocasiones no encuentro una explicación clara: un jurado está formado por personas con criterios diferentes y el resultado siempre tiene un componente subjetivo.
También es interesante guardar un registro de las fotografías que hemos presentado. Con el tiempo podemos comprobar qué tipo de imágenes funcionan mejor, qué temas se nos dan especialmente bien y dónde quizá necesitamos mejorar.
Y no descartaría una fotografía porque no haya funcionado en un concurso. Una imagen que no ha sido seleccionada puede encontrar su lugar en otra convocatoria, en una exposición, en una publicación o simplemente formar parte de un proyecto personal.
En mi caso, algunos de los resultados que he obtenido durante estos últimos años han llegado después de presentar fotografías que inicialmente no habían tenido ningún reconocimiento en otros contextos. Por eso intento que un fallo negativo no determine mi valoración de una fotografía.
Participar en concursos sirve para intentar ganar, por supuesto, pero también para aprender a seleccionar, editar y defender nuestro propio trabajo.
Y cuanto más participas, más fácil resulta reconocer qué fotografías tienen posibilidades, cuáles necesitan trabajo y, sobre todo, qué tipo de imágenes quieres seguir haciendo.
16. ¿Dónde encontrar concursos de fotografía?
No existe una lista definitiva de los mejores concursos de fotografía. Las convocatorias cambian cada año y lo que puede ser interesante para un fotógrafo puede no tener ningún sentido para otro.En lugar de buscar únicamente concursos considerados prestigiosos, recomiendo buscar convocatorias que encajen con nuestro trabajo y con el tipo de fotografía que queremos desarrollar.
Algunas fuentes habituales son:
- Federaciones y asociaciones de fotografía, que suelen publicar convocatorias nacionales e internacionales.
- Ayuntamientos y organismos públicos, especialmente para concursos relacionados con patrimonio, territorio, fiestas o cultura local.
- Fundaciones e instituciones culturales, que organizan certámenes vinculados a determinados ámbitos de la fotografía.
- Entidades especializadas, como organizaciones relacionadas con el ferrocarril, el medio ambiente, el patrimonio o el mundo marítimo.
- Webs y redes sociales de asociaciones fotográficas, que pueden servir para descubrir convocatorias que no aparecen fácilmente en buscadores.
- Buscadores y alertas, utilizando términos relacionados con nuestros intereses y nuestra zona geográfica.
Instagram también es una fuente de concursos
Instagram puede ser una fuente muy interesante para encontrar concursos de fotografía, especialmente de ámbito local, asociaciones, empresas o entidades culturales.
Hay convocatorias muy exigentes, pero también otras con una participación mucho más sencilla: en algunos casos basta con seguir una cuenta, publicar una fotografía y utilizar un hashtag determinado. No requieren formularios complicados ni preparar documentación, por lo que merece la pena estar atento a este tipo de oportunidades.
Eso no significa que sean concursos de menor interés. A veces pueden proporcionar un premio, una exposición o simplemente dar visibilidad a nuestro trabajo. En mi caso, precisamente uno de mis últimos reconocimientos, el segundo premio del VI Concurso de Fotografía Marítima de la Colònia de Sant Jordi, surgió de una convocatoria difundida en Instagram. El certamen recibió más de 50 fotografías y estaba organizado por Amics de la Mar con la colaboración del Ajuntament de Ses Salines. El premio obtenido fueron 100 euros a gastar en la localidad.
Por eso también recomiendo seguir en Instagram a asociaciones fotográficas, ayuntamientos, instituciones culturales, espacios expositivos y entidades relacionadas con nuestros temas de interés. Muchas de estas cuentas anuncian sus convocatorias directamente en la red social.
Y aquí haría una pequeña advertencia: lee siempre las bases, incluso cuando participar parezca tan sencillo como publicar una fotografía y añadir un hashtag. Hay que comprobar qué derechos adquiere la organización sobre las imágenes, si la fotografía debe ser original, si puede haber sido publicada anteriormente y qué ocurre con las fotografías ganadoras.
¿Y los concursos prestigiosos?
Por supuesto que merece la pena conocerlos. Los grandes certámenes nacionales e internacionales pueden aportar una enorme visibilidad y formar parte importante del currículum de un fotógrafo.
Pero no creo que haya que obsesionarse con ellos.
Un concurso local puede proporcionar una exposición, un premio, una publicación o un contacto que termine siendo mucho más útil para nuestro trabajo que un concurso enorme en el que competimos contra miles de fotografías.
Mi recomendación es combinar ambas cosas: participar en concursos importantes cuando tengamos una fotografía que realmente pueda competir en ellos y, al mismo tiempo, no despreciar las convocatorias más pequeñas o especializadas.
Mi propia trayectoria es un buen ejemplo. En los últimos años he obtenido reconocimientos tanto en concursos de ámbito local y autonómico como en certámenes nacionales e internacionales.
Al final, el objetivo no debería ser acumular concursos en un currículum, sino encontrar espacios donde nuestro trabajo pueda ser visto, valorado y, si tenemos suerte, reconocido.
Os dejo una pequeña lista de algunos de los concursos nacionales más conocidos, pero recuerda que es mejor empezar por aquellos más próximos a tu localidad:
- Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña: organizado por Médicos del Mundo, este premio se centra en la fotografía humanitaria y los derechos humanos.
- Concurso de Fotografía Fundación ENAIRE: se enfoca en la fotografía relacionada con el mundo de la aviación, el espacio, la navegación y la radio. Pero tiene un prestigioso concurso fotográfico de temática libre.
- Premios Eurostars: esta cadena de hoteles organiza varios concurso fotográficos, y de otras modalidades, al año.
- Concurso de Fotografía "Caminos de Hierro": organizado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, este concurso busca imágenes que capturen la esencia del mundo ferroviario, desde su arquitectura hasta los paisajes que atraviesan. Tiene carácter internacional, yo tuve la suerte de quedar finalista en la edición de 2023 con la obra “Instantes pasajeros”.
- Concurso internacional de fotografía del mediterráneo MEDFOTO: es un concurso internacional que promueve los valores del Mediterráneo y su relación con las personas con el objetivo de poner en valor su riqueza y fragilidad a través de la fotografía.
- MontPhoto, concurso internacional de fotografía de naturaleza: ubicado en la Costa Brava, este concurso internacional atrae a fotógrafos de naturaleza y vida silvestre de todo el mundo, ofreciendo diversas categorías y premios.
- Certamen Internacional de Fotografía Alicante: este certamen busca promover la cultura fotográfica y está abierto a fotógrafos de todo el mundo, con diversas categorías para participar.
En resumen
No existe una fórmula para ganar un concurso de fotografía. Un buen jurado puede valorar una imagen de una manera completamente diferente a otro y, en ocasiones, una fotografía excelente simplemente no es la adecuada para una determinada convocatoria.Lo que sí podemos controlar es el proceso: leer las bases, entender el concurso, conocer nuestro propio archivo, seleccionar con criterio, cuidar la técnica y presentar cada fotografía en el contexto adecuado.
Participar en concursos también es una forma de aprender a mirar nuestro propio trabajo desde fuera. Con el tiempo descubrimos qué imágenes nos representan, cuáles funcionan mejor y, quizá lo más importante, qué queremos seguir contando con nuestra fotografía.
En mi caso, esa ha sido una de las grandes enseñanzas de estos últimos años. No busco una fórmula ni un estilo que repetir en cada concurso. Intento desarrollar una mirada propia y encontrar, para cada proyecto, la fotografía que mejor la expresa.
Y si además alguna vez llega un premio, mejor.
Sobre este artículo
Texto original de Tomeu Fiol.
Este artículo está basado en mi experiencia personal participando en concursos de fotografía y ha sido actualizado en agosto de 2026 a partir de los resultados, experiencias y aprendizajes acumulados durante los últimos años.El contenido, la estructura y los textos de esta guía son de mi autoría. Se permite compartir el enlace a este artículo, pero no reproducir total o parcialmente su contenido en otras webs, publicaciones o medios sin autorización expresa. Para citar o utilizar fragmentos de este contenido, puedes contactar conmigo previamente.
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